Un adulto (o alguien que finge ser menor) contacta a niños, niñas o adolescentes en redes sociales, videojuegos en línea o apps de mensajería, muchas veces haciéndose pasar por alguien de su edad o con intereses similares.
Suele buscar perfiles con poca supervisión, publicaciones públicas o señales de soledad o vulnerabilidad emocional, porque son más fáciles de manipular.
Habla antes de que pase algo
Conversa desde temprano sobre lo que es normal y lo que no en una amistad en línea, sin generar miedo, generando confianza para que te cuenten.
Ningún secreto con adultos en internet
Enséñales que ningún adulto que valga la pena les pedirá guardar en secreto una conversación o una foto.
Configura la privacidad, no espíes
Ayuda a configurar perfiles privados y controles parentales apropiados para la edad, en vez de revisar el celular a escondidas, lo que rompe la confianza.
Observa cambios de comportamiento
Aislamiento repentino, secretismo con el celular, ansiedad al recibir mensajes o gastos/regalos que no puedes explicar son señales para conversar.
Tu cuerpo y tus fotos son tuyos
Nadie tiene derecho a pedirte fotos o videos íntimos, sin importar lo que prometa a cambio.
Sospecha de quien pide secretos
Si alguien en línea te pide que no le cuentes a tus papás o amigos, es una señal de alerta.
No estás en problemas por contar
Si algo te incomodó o ya fue demasiado lejos, cuéntale a un adulto de confianza: no es tu culpa.
Guarda la evidencia, no la borres
Toma capturas de pantalla de la conversación antes de bloquear a la persona: sirven para denunciar.
Esta información es educativa y no reemplaza asesoría legal, psicológica o policial. Si hay riesgo inmediato para la integridad de un menor, contacta primero a la línea de emergencias de tu país y verifica siempre los canales oficiales vigentes.